Preocupados por la gran cantidad de pobladores armados que tiene Brasil, legisladores de ese país estudian implementar una propuesta relacionada con el Mundial 2014 para intentar solucionar ese problema.
La idea, que está escrita en el proyecto de ley de la Copa del Mundo de Fútbol 2014, actualmente a debate en el Parlamento brasileño, es ofrecerle descuentos y ofertas en las entradas, y hasta pelotas oficiales, a quienes entreguen sus armas de fuego. Tickets por pistolas.
Además de obtener la aprobación de los diputados y los senadores brasileños y el visto bueno de la presidenta, Dilma Rousseff; el trueque propuesto debe discutirse con FIFA, responsable de todo lo relacionado con los ingresos del Mundial.
"Me temo que en Brasil hay tantas armas que no dispondremos de entradas suficientes", comentó hace unos días, de manera irónica y entre risas, el secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke.
El diputado Renan Filho, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, afirmó en la Cámara que, así como el lema de Sudáfrica 2010 fue la lucha contra el sida, en Brasil 2014 el lema debería ser "Por un mundo sin armas".